En persona: Diego Real de Asúa


Atreverse a ser eticista clínico: mi tiempo en Nueva York


 


Guardé el fonendo en su caja y me separé de la práctica médica hace dos años. Colgué la bata blanca para formarme como fellow en Ética Clínica en el Weill Cornell Medical College de Nueva York, donde vine a aprender las maneras del consultor de ética. Vine porque hace poco más de tres años me di cuenta de un vacío en mi formación. Había completado un máster en bioética, participado en varios cursos de actualización y formación complementaria, formado parte de dos Comités de Ética para la Asistencial Sanitaria (CEAS) y colaborado activamente con el grupo de trabajo en bioética y profesionalismo de mi sociedad científica, pero carecía de un aspecto esencial: la puesta en práctica. Aunque la razón de ser de la ética es precisamente transformar un bagaje teórico en “saber cómo actuar, o, mejor dicho, en una acción consciente”[i], ¿cómo se pasaba de saber de bioética a dedicarse profesionalmente a la ética clínica? Esta es la historia de mi excursión de la teoría a la práctica...